Insumisión y desobediencia desde el pacifismo

Continúan en Ávila los ‘Encuentros por una Ciudadanía Crítica’, que para su tercera jornada de este año contaron en el salón de actos de la Biblioteca Pública con la presencia de Jaime Sánchez y José Miguel Lorenzo, miembros de la Plataforma por la Desobediencia Civil, que centraron su conferencia en destacar tres términos fundamentales dentro de su movimiento en su lucha contra las que consideran como injusticias del sistema político con el que convivimos: la insumisión, la desobediencia civil y la acción directa no violenta.

Antes de adentrarnos en las palabras de los dos invitados vamos a tratar de definir qué son esos términos. La insumisión puede definirse como el rechazo a integrarse, por acción o por omisión, en una determinada organización, o a cumplir determinado requisito que le es exigido a un ciudadano, normalmente desde un Estado, amparándose en razones de conciencia.Se considera, de hecho, que la insumisión es una forma de desobediencia civil, es decir, el acto de no acatar una norma de la que se tiene obligación de cumplimiento. Las razones que mueven a las personas a la insumisión y a la desobediencia civil pueden tener muchos motivos, pero suelen ser filosóficos, políticos, pacifistas, antimilitaristas, religiosos o éticos. Y para llevarlo a cabo existen muchas formas, entre las que se encuentra precisamente la acción directa no violenta, que desde esta plataforma llevan por bandera.

La charla de Sánchez y Lozano comenzó con un recorrido histórico sobre la insumisión y la desobediencia civil, que incluye a personajes tan conocidos y relevantes históricamente como Ghandi o Martin Luther-King, pasando por recordar protestas como fueran las de la Guerra de Vietnam a nivel internacional, o la objeción de conciencia en España para la realización del Servicio Militar, que terminó por suspenderse ante la presión popular y la desobediencia de muchos ciudadanos que se negaron a hacerla.

Vista esta introducción pasaron a definirse como defensores de la desobediencia civil, entendida como el incumplimiento de leyes, normas e imposiciones que consideran injustas en sí mismas, exactamente larazón que define al término como indicábamos antes. Y añadieron a ello una presentación en la que explicaron experiencias personales desde aquellos tiempos de la lucha contra el Servicio Militar, que pueden además verse en un libro recopilatorio titulado “Cómo realizar una Acción Directa Noviolenta y no sucumbir en el intento. Guía técnico-práctica”, que podéis leer en este enlace.

Con esta documentación y su experiencia tratan de explicar por todo el país como tanto la insumisión como la desobediencia son herramientas muy útiles frente al abuso del poder establecido y ante la burocracia que nos domina, incluso cuando las situaciones son nulas de pleno derecho. El objetivo es hacer un boicot, no colaborar, pero sin violencia, de ahí la terminología de acción directa no violenta.

Para su análisis también hicieron referencia a otro libro, “Insumisión. Una forma de vida”, de Rosario Domínguez, un homenaje a los objetores de conciencia insumisos, de los que dice la autora que “limpiaron nuestras mentes de perjuicios y nos llenaron el corazón de paz y alegría y nos dieron la fuerza para luchar junto a ellos”. Domínguez escribió este ensayo desde el punto de vista de una madre insumisa que aprendió de sus hijos a defender el derecho a la objeción de conciencia, contando sus experiencias personales. Podéis leerlo en este enlace.

Para ellos, hablar de desobediencia civil hoy es denunciar públicamente los abusos y las injusticias, considerando esta fórmula como la búsqueda de otras alternativas para alcanzar una sociedad más justa y humana, siempre desde tendencias pacificas y muy respetables. Son conscientes, además, de que esa desobediencia recae directamente sobre el insumiso y acatan las consecuencias (multas, cárcel, represión, etc.), pero quieren buscar las formas para regatearlo y usarlo como forma de presión para conseguir cambiar las cosas a mejor.
Hoy, esos objetivos de antaño, como fue la objeción al Servicio Militar, han cambiado con los tiempos, y más en esta época de crisis, donde pretenden ajustar la insumisión y la desobediencia civil contra un “sistema injusto” y contra los recortes, las subidas de impuestos, los cobros de tasas irracionales, etc. Son nuevos tiempos y nuevos los objetivos.Para ellos la sociedad existe como tal, y por ello debemos colaborar entre todos para que las cosas funcionen, además de que dicen que están conviviendo con sus propias contradiciones, ya que como todos, tienen su cuenta bancaria o utilizan el teléfono móvil, pero creen que sus ideas son luchar contra aquellas cosas que consideran injustas en la sociedad actual y para ello promueven las acciones directas no violentas, como las que pusieron en práctica en las movilizaciones del 15-M, es decir, gente que protestaba pacificamente, sin enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incluso en momentos en que la cosa tornaba violenta.

Hoy, la Plataforma por la Desobediencia Civil está involucrada en movilizaciones por temas como la sanidad, los desahucios, la universidad y aún por el tema militar, además de promover la “insurección económica” frente a los recortes con eso ya bien conocido del “Yo no pago”, como ha sucedido en Ávila con las protestas contra el peaje de la AP-6. En diez días comenzarán a mover su nueva campaña “Di no a las identificaciones”, por la que pretenden convencer a la gente de que no lleve identificación a las manifestaciones, para evitar las exigencias policiales de identificación fruto de la Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Corcuera, del PSOE), y hacer que tengan que ser trasladados a Comisaria para ello. El objetivo es que se deje de hacer creando “Cajas de resistencia”, es decir, grupos grandes de personas no identificadas, que no sean trasladadas a Comisaria por la movilización policial que supone ante un tema al que consideran absurdo.Con todo ello, invitan a la gente a unirse a ellos, a luchar contra las injusticias sociales que vienen del Estado desde ese punto de vista pacífico que ya promovieron antaño Gandhi o Luther-King, que se popularizó el año pasado con el 15-M y que se fomenta con ello la creatividad en la protesta, porque el cambio es posible desde el pacifismo y la movilización ciudadana. Decía el escritor estadounidense, poeta y ensayista Henry David Thoreau (1817-1862), en su libro Desobediencia Civil, que: “no habrá un Estado verdaderamente libre e ilustrado hasta que el Estado reconozca al individuo como poder superior e independiente del que proceden su poder y autoridad, y le trate como corresponde”.

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