Ciclo de Posts “Bares Míticos de Ávila”, Capítulo I – “Los Leales”

Con este primer capítulo, el grupo de blogueros de Abulenses Exiliados, queremos comenzar un ciclo de posts cuyo objetivo será rendir tributo y sentido homenaje a todos aquellos rincones que, frente a la presión de las nuevas tendencias gourmet y los mercados de gastronomía moderna, permanecen todavía impasibles al paso del tiempo, cual aldea de irreductibles galos, resistiendo contra viento y marea frente a los locales lounge de ambiente chic, las tapas de diseño y el neoliberalismo alimentario representado en forma de kebaps y comida fastfood americana.

Hoy queremos, por tanto, reivindicar ese bar de toda la vida, con su infausto suelo repleto de palillos y servilletas usadas, con esos precios de postguerra y sus maravillosas y tradicionales tapas variadas a elegir. Porque, señores, al fin y al cabo esa es nuestra cultura y al fin y al cabo es en esos lugares donde, en compañía de amigos y seres queridos, uno se siente más que nunca como en casa.

Aunque ahora resulta que, según me informaba un buen amigo el otro día, la defensa del “bar de viejos” ha pasado a convertirse en un asunto de “hípsters”.. y ahora son, nada menos que los “gafapastas”, “dickheads”, “modernos”, llámelos usted como quiera, los que han decidido erigirse en abanderados de la cultura del palillo y los jamones colgados de la pared. Lo que son las modas!!

El canto del cisne de este nuevo movimiento hípster ha quedado reflejado en el siguiente corto documental titulado “La muerte del bar español y la invasión del plato cuadrado” (recomendación de mi amigo y también colaborador de este blog, Miguel Díaz) cuyo visionado será de vital importancia para la comprensión de la temática que aquí nos atañe.

Así que, una vez visto el documental y haciendo ya uso de nuestra nueva condición de hipsters, vayamos al grano del asunto.

revolconasHoy rendimos homenaje a Los Leales, uno de esos bares tradicionales españoles que permanece impasible a las nuevas modas, “leal” a la caña (la de verdad, en vaso de chato, no la pinta anglosajona que invade ahora las barras de muchos de los bares de la geografía española) y a la tapa casera y bien hecha. Así que uno no debería dejar de visitar en fin de semana o a mediodía para cañear en compañía de amigos y familiares, por dos simples y demoledoras razones:

  1. Cañas a euro y medio con pincho.
  2. Las mejores patatas revolconas con torreznos de Ávila.

Si con esos dos sencillos argumentos no te he desarmado ya completamente entonces vete a cenar al McDonalds o a beber gin-tonics por 14 euros.

Por tanto, desde Abulenses Exiliados queremos lanzar un triple llamamiento de concienciación a la población:

  1. ¿Para cuándo un concurso de patatas revolconas en Ávila?
  2. Dí no al gin-tonic!
  3. Estricto boicot desde ya al McDonals y el Burguer King. Fuera la comida basura del territorio amurallado!

¡Viva la estupidez!

Sí, señoras y señores, lo que acabáis de ver aquí arriba es ‘Gentlemen’, el nuevo videoclip del colgado coreano PSY, que tan famoso se ha hecho por el ‘Gangnam Style’ y sus bailes absurdos y estúpidos con los que de nuevo vuelve al ataque. ¿No estáis deseando ya pisar la pista de baile? ¿Poneros la mano en el mentón, abrazaros a vosotros mismos, imitar a zombis desganados, levantar los brazos y menear el paquetón? No tardaréis mucho, lo poco que necesitéis para aprenderos estos pasos tontos, porque vosotros, como yo, sois unos auténticos estúpidos.

Sí, gente, unos estúpidos, la sociedad globalizada, la sociedad moderna, el primer mundo… Hemos cambiado nuestros valores y uno muy pero que muy importante es la estupidez. Yo soy estúpido, muy estúpido, y vosotros también, ¿y sabéis una cosa? Me encanta, y el que hoy por hoy no sea estúpido, como decía Bart, que se multiplique por cero.

Pero vamos a ver, no me entendáis mal, que cuando hablo de estupidez, lo digo en el buen sentido de la palabra, porque está la estupidez graciosa, la sanota, y la que no lo es. Por ejemplo, nuestros políticos y demás calaña que dirige el cotarro poseen un tipo de estupidez deleznable, una estupidez que consigue que el mundo se hunda, que malvivamos y que los hace sentirse superiores a las personas, y recalco, a las personas, incluso intelectualmente, aunque no sepan hacer la ‘o’ con un canuto; una estupidez que les hace pensar que somos tan tontos como para tragamos sus burdas ‘tontás’. Luego están los estúpidos que se meten con la estupidez, que se disfrazan y airean de superioridad intelectual y moral, que enarbolan la bandera de la cultura, pero que no son más que otra vulgar y ridícula tribu urbana creada para la burla. Hay un tercer tipo de estúpidos, aquellos a los que no les queda más remedio, ya que tragar tanto humo de gasolina, pastillas con dibujos de animales y hormonas vigoréxicas, han terminado en el lado oscuro de la estupidez. Existe además un grupo paralelo que son aquellos para los que la gracia no tiene cabida en la sociedad, porque hay que ser serios… ¡¡venga coño!!

Nosotros somos del cuarto grupo de estúpidos, el bueno -quinto, si contamos a los serios remilgados esos-. Uníos, nosotros somos de los que nos reímos de tonterías y haciendo el tonto, los que con más de treinta años vemos dibujos animados y aún amamos y emulamos a sus personajes; y los que hasta que nos hartemos y mientras dure la frescura y la originalidad de sus comienzos, coreamos, bailamos, imitamos o simplemente nos partimos el ojete con tontos como el coreano, con los idiotas de los Harlem Shake, o con los imbéciles de tantas y tantas modas que no sólo nos permite hacer internet u otros medios sino también, y que esto quede bien claro, el hecho de tener mentes abiertas y vivir con la libertad de hacerlas, por ser de dónde somos, y aunque a algunos no les guste, porque en realidad son de ideas y valores de antaño, o como dicen algunos “modernos”, ¿modernos? sí, modernos de los años catapún…

Pero no olvidemos que en España, como en otros tantos rincones del mundo civilizado, esto no es ninguna novedad, que aquí por suerte siempre hemos sido muy estúpidos, y sino a ver de qué hemos tenido obras maestras del cine como las del destape, o gigantescos humoristas como los que formaron Martes y Trece, los Morancos, Cruz y Raya,… o los cuentachistes de antaño, estrellas del firmamento de nuestros recuerdos como Gila, Chiquito, Eugenio o Arévalo…

Y para que os hagáis una idea, y tranquilos que no os pongo el ‘Gangnam Style’, vamos a hacer un repaso rápido por las mejores estupideces que hemos visto en los últimos tiempos y que sé que os van a hacer de reir, porque sois tan estúpidos como yo… y aunque algunos ya los conozcáis. ¿Qué sería de nosotros, por ejemplo, sin nuestro querido Peter la Anguila y su particular estilo? Esa gran bazofia mezclada con vuestro odiado estilo reggaetonero…

Es que se merece un 10, sin duda. Pero pasemos al siguiente nivel. No hace mucho también que se puso de moda Mr. Trololó, menormente conocido como Eduard Khil, o peor aún Eduard Anatolyevich Jil, un barítono ruso venido a menos que en 2010 cogio fama por esta intensa balada de 1976 que se convirtió en todo un fenómeno viral fruto únicamente de nuestra enorme estupidez, siendo imitado en numerosos programas por tipos incluso tan oportunistas e idiotas como Berto Romero (del segundo grupo de los estúpidos serios)…

¡¡Y cómo olvidar a nuestro querido ‘Pollito Pío’!! un “temazo” original de Italia que ha tenido una gran popularidad en los países de habla hispana, como España, Argentina, México, Colombia, Chile, Venezuela, Ecuador o Perú. En todos estos países y algunos otros, la cancioncita ha llevado a la gente a hacer locuras como esta…

Luego están aquellos que son estrellas en sí, aquellos maestros del humor amateur que con dos pelotas bien gordas, del tamaño de las del mismísimo caballo de Espartero, se ponen delante de la cámara a decir mamarrachadas, muchas de ellas de tal calibre que pueden llegar a crear tabletas de chocolate en la panza sin necesidad de pertenecer al grupo tres de los estúpidos no graciosos. Entre ellos, en España, encontramos a un par de enormes maestros: el primer de ellos es el todopoderoso Zorman, bien conocido por todos por sus “Soy Cani”, “Soy Pijo”, “Soy Friki”, etc., pero que a mi me llegó al corazón con su papel de MC Revolver y su “Learn english with this american gangsta rap”… C’mon Madafakas!!!!

El otro personajillo bien le conoceréis también, de YouTube y de otras redes como Twitter, o de que el humorista y presentador Florentino Fernández se le llevó a la tele viendo el exitazo que estaba teniendo entre nosotros los estúpidos. No es otro que el gran Salvador Raya, ese extraño jovenzuelo que analiza la actualidad junto a una perdiz (sin ella desde su trágico fallecimiento), con un uso de la palabra digno de estudio y difusión como lengua cooficial del Estado… Aquí su mítico vídeo de consejos para ligar…

Bueno, y como ellos muchos más, bastante más, que os dejo a vuestra elección buscar o no en la red. Pero seguimos analizando, ya que, gracias a las redes sociales, han ido apareciendo grandes creadores del humor, sobre todo en Twitter, que llegan a impresionar por sus mentes privilegiadas con las que son capaces de crear los mejores chistes malos de la historia. Dentro de este grupo también existen una serie de seres superiores que surgen con los nuevos tipos de redes sociales, como Chatroulette, donde en España dos señores han creado escuela: Rubius y Wismichu, que usan este curioso videochat para vacilar al personal…

Pero vamos a sobrepasar también nuestras fronteras y aunque os habíais creído que no, os vais a tragar igualmente un Harlem Shake, porque qué hay más de actualidad -ya bajando niveles- dentro de nuestra sana estupidez que el Harlem Shake, que hasta hemos conseguido traerlo a Ávila vía universidad. Este fenómeno viral de internet marcado por un baile sin sentido en el que cuanto más estúpido sea el movimiento mucho mejor, llegó de Australia y ahora es parte de la vida de todo ciudadano del planeta. Pero qué os voy a contar, si hasta habréis participado en alguno. En semejante tontuna ha caído hasta el famoseo, y entre ellos, y de forma muy entregada, la gente del mundo del deporte, y sino observad que despiporre…

Y a todo esto que un día en la ciudad británica de Newcastle a un grupo de colgados de la universidad les dio por comprar botellas de leche y echarselas por la cabeza en plena calle, así como el que no quiere la cosa. Un interesante y muy útil experimento de estupidez al que bautizaron como ‘Milking’, y que por supuesto se ha extendido por muchas partes del globo. ¿No estáis deseando hacerlo?

¿Y qué me decís del Cinammon Challenge? No es otra cosa que el llamado “reto de la canela”, una fantástica práctica que consiste en tragarse una cucharada de este afrodisíaco manjar, así a palo seco, en menos de sesenta segundos; un reto que parece fácil, pero que a la vista de los vídeos de los participantes no lo es, tal y como delatan sus toses, arcadas y lágrimas… Interesante actividad, como decimos, para pasar las tardes que pueden llevarse a límites como las de este personaje…

De estos lodos surgieron otras tontunas que han ido acaparando la red y que van desde hacer la tabla en público (planking), hacer el búho (owling), hacer el murciélago (batmaning) o hacer como que te has cortado la cabeza (horsemaning), hasta ir a pedir helados al McAuto y llevárselo cogido obviando el cucurucho, eso que vienen a llamar cone-ing

Otra bobería que se ha puesto de moda en internet son las Goat Editions, ojo, unos vídeos en los que se remezclan las canciones con gritos de cabras de verdad… Vamos, que ni el DJ Tiesto ese… La tontería, que hasta puede resultar graciosa, ha generado ni mas ni menos que 10 millones de visitas a sus vídeos… En este caso sí que sí, como dicen los angloparlantes abreviando… WTF????

Y no me gustaría cerrar este pequeño recorrido por la estupidez humana, sin volver fronteras hacia dentro y pararme en hacer mención al mítico Loulogio, que tantos años lleva haciéndonos reir con sus parodias y vídeos de enorme calidad humorística, además de saber remar con los nuevos tiempos y esas redes sociales como Chatroulette. Aparte de sus míticos vídeos de Art Attax, ¿quién no le recuerda por ese anuncio de un producto de teletienda infalible como fue el Pajilleitor Plus?

Se preguntan los listillos que si internet nos hace más tontos. Quizás, o quizás es una expresión de libertad que nos da la red para manifestarnos de forma diferente, o simplemente para pasar un buen rato. Esos atontados de Jackass hicieron mucho daño a nuestras mentes con sus delirantes programas, por qué vamos a ser nosotros menos. Y tanto humorista, y tanto programa de humor absurdo, y etcétera, etcétera… ¿No os ha dicho vuestra madre eso de a ver si maduras de una vez? Los estúpidos somos para siempre…  Oye, que entre nosotros, sinceramente, prefiero un mundo lleno de estos estúpidos que de los estúpidos insoportables que antes mentabamos… ¿o no? Seguro que estáis de acuerdo conmigo, y por eso os ha encantado este post, y si no, lo siento muchísimo, es que yo soy muy estúpido, y vosotros unos aburridos tontos del culo.

Insumisión y desobediencia desde el pacifismo

Continúan en Ávila los ‘Encuentros por una Ciudadanía Crítica’, que para su tercera jornada de este año contaron en el salón de actos de la Biblioteca Pública con la presencia de Jaime Sánchez y José Miguel Lorenzo, miembros de la Plataforma por la Desobediencia Civil, que centraron su conferencia en destacar tres términos fundamentales dentro de su movimiento en su lucha contra las que consideran como injusticias del sistema político con el que convivimos: la insumisión, la desobediencia civil y la acción directa no violenta.

Antes de adentrarnos en las palabras de los dos invitados vamos a tratar de definir qué son esos términos. La insumisión puede definirse como el rechazo a integrarse, por acción o por omisión, en una determinada organización, o a cumplir determinado requisito que le es exigido a un ciudadano, normalmente desde un Estado, amparándose en razones de conciencia.Se considera, de hecho, que la insumisión es una forma de desobediencia civil, es decir, el acto de no acatar una norma de la que se tiene obligación de cumplimiento. Las razones que mueven a las personas a la insumisión y a la desobediencia civil pueden tener muchos motivos, pero suelen ser filosóficos, políticos, pacifistas, antimilitaristas, religiosos o éticos. Y para llevarlo a cabo existen muchas formas, entre las que se encuentra precisamente la acción directa no violenta, que desde esta plataforma llevan por bandera.

La charla de Sánchez y Lozano comenzó con un recorrido histórico sobre la insumisión y la desobediencia civil, que incluye a personajes tan conocidos y relevantes históricamente como Ghandi o Martin Luther-King, pasando por recordar protestas como fueran las de la Guerra de Vietnam a nivel internacional, o la objeción de conciencia en España para la realización del Servicio Militar, que terminó por suspenderse ante la presión popular y la desobediencia de muchos ciudadanos que se negaron a hacerla.

Vista esta introducción pasaron a definirse como defensores de la desobediencia civil, entendida como el incumplimiento de leyes, normas e imposiciones que consideran injustas en sí mismas, exactamente larazón que define al término como indicábamos antes. Y añadieron a ello una presentación en la que explicaron experiencias personales desde aquellos tiempos de la lucha contra el Servicio Militar, que pueden además verse en un libro recopilatorio titulado “Cómo realizar una Acción Directa Noviolenta y no sucumbir en el intento. Guía técnico-práctica”, que podéis leer en este enlace.

Con esta documentación y su experiencia tratan de explicar por todo el país como tanto la insumisión como la desobediencia son herramientas muy útiles frente al abuso del poder establecido y ante la burocracia que nos domina, incluso cuando las situaciones son nulas de pleno derecho. El objetivo es hacer un boicot, no colaborar, pero sin violencia, de ahí la terminología de acción directa no violenta.

Para su análisis también hicieron referencia a otro libro, “Insumisión. Una forma de vida”, de Rosario Domínguez, un homenaje a los objetores de conciencia insumisos, de los que dice la autora que “limpiaron nuestras mentes de perjuicios y nos llenaron el corazón de paz y alegría y nos dieron la fuerza para luchar junto a ellos”. Domínguez escribió este ensayo desde el punto de vista de una madre insumisa que aprendió de sus hijos a defender el derecho a la objeción de conciencia, contando sus experiencias personales. Podéis leerlo en este enlace.

Para ellos, hablar de desobediencia civil hoy es denunciar públicamente los abusos y las injusticias, considerando esta fórmula como la búsqueda de otras alternativas para alcanzar una sociedad más justa y humana, siempre desde tendencias pacificas y muy respetables. Son conscientes, además, de que esa desobediencia recae directamente sobre el insumiso y acatan las consecuencias (multas, cárcel, represión, etc.), pero quieren buscar las formas para regatearlo y usarlo como forma de presión para conseguir cambiar las cosas a mejor.
Hoy, esos objetivos de antaño, como fue la objeción al Servicio Militar, han cambiado con los tiempos, y más en esta época de crisis, donde pretenden ajustar la insumisión y la desobediencia civil contra un “sistema injusto” y contra los recortes, las subidas de impuestos, los cobros de tasas irracionales, etc. Son nuevos tiempos y nuevos los objetivos.Para ellos la sociedad existe como tal, y por ello debemos colaborar entre todos para que las cosas funcionen, además de que dicen que están conviviendo con sus propias contradiciones, ya que como todos, tienen su cuenta bancaria o utilizan el teléfono móvil, pero creen que sus ideas son luchar contra aquellas cosas que consideran injustas en la sociedad actual y para ello promueven las acciones directas no violentas, como las que pusieron en práctica en las movilizaciones del 15-M, es decir, gente que protestaba pacificamente, sin enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incluso en momentos en que la cosa tornaba violenta.

Hoy, la Plataforma por la Desobediencia Civil está involucrada en movilizaciones por temas como la sanidad, los desahucios, la universidad y aún por el tema militar, además de promover la “insurección económica” frente a los recortes con eso ya bien conocido del “Yo no pago”, como ha sucedido en Ávila con las protestas contra el peaje de la AP-6. En diez días comenzarán a mover su nueva campaña “Di no a las identificaciones”, por la que pretenden convencer a la gente de que no lleve identificación a las manifestaciones, para evitar las exigencias policiales de identificación fruto de la Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Corcuera, del PSOE), y hacer que tengan que ser trasladados a Comisaria para ello. El objetivo es que se deje de hacer creando “Cajas de resistencia”, es decir, grupos grandes de personas no identificadas, que no sean trasladadas a Comisaria por la movilización policial que supone ante un tema al que consideran absurdo.Con todo ello, invitan a la gente a unirse a ellos, a luchar contra las injusticias sociales que vienen del Estado desde ese punto de vista pacífico que ya promovieron antaño Gandhi o Luther-King, que se popularizó el año pasado con el 15-M y que se fomenta con ello la creatividad en la protesta, porque el cambio es posible desde el pacifismo y la movilización ciudadana. Decía el escritor estadounidense, poeta y ensayista Henry David Thoreau (1817-1862), en su libro Desobediencia Civil, que: “no habrá un Estado verdaderamente libre e ilustrado hasta que el Estado reconozca al individuo como poder superior e independiente del que proceden su poder y autoridad, y le trate como corresponde”.

El AVE, ¿sueño o pesadilla?

ave

Poca gente sabe que Ávila fue la primera ciudad de Castilla y León en contar con ferrocarril, como punto de paso en la ya más que centenaria línea Madrid-Hendaya. Y pocos los que, por aquel entonces, darían crédito si les contasen que aquel vanguardista adelanto sería más de un siglo después motivo de acalorados debates y discusiones en torno a su posible obsolescencia.

Estoy seguro que casi todos nosotros hemos sido partícipes, o al menos hemos presenciado alguna vez, más de una trifulca verbal derivada de la recurrente temática de la implantación del tren de alta velocidad en Ávila.

A continuación paso a describir los más populares argumentos esgrimidos por partidarios y detractores:

Partidarios:

  • La mejor comunicación con Madrid facilitará que las personas puedan desplazarse diariamente a trabajar allí (ir y venir).
  • La población aumentará y, como consecuencia, los negocios de la ciudad obtendrán más ingresos.
  • Nuevas empresas se implantarán en la ciudad debido a la cercanía con Madrid y el menor coste de oficina y personal.
  • Aumento del turismo y punto de paso obligado desde la capital.
  • El coste del transporte se abaratará con el tiempo.
  • Aumento de las obras de vivienda nueva y crecimiento del sector de la construcción.

Detractores:

  • La inviabilidad del proyecto para realizar el trazado directo sin pasar por Segovia
  • El elevado coste de la inversión para realizar la obra supondrá un endeudamiento insostenible para el ayuntamiento (véanse los casos de aeropuertos vacíos repartidos por diversos puntos de la geografía española).
  • El elevado coste del billete hará casi imposible su uso a diario y quedará reducido para viajes esporádicos.
  • Elevados perjuicios medioambientales.
  • Fomento de un modelo de crecimiento insostenible.
  • Perpetuación del sistema de pelotazo urbanístico frente a la creación de nuevos negocios y de un emprendimiento real en la provincia.
  • La referencia a modelos sin éxito probado como el caso de la vecina línea Madrid-Segovia.

El debate sigue abierto, y no tiene visos de cerrarse pronto. Por otro lado, la diversidad de opiniones nos hace complicado saber cual es la mayoritaria.

Ya que mi opinión yo creo que ya ha quedado más que clara ¿Y tú? ¿Cómo te posicionas? ¿para tí la implantación del AVE en Ávila sería un sueño o más bien una pesadilla?

El cine sí es “Marca España”

Quería hablar de los Premios Goya, de cine en estado puro en ese punto culminante en el que se reconocen los grandes méritos de las producciones de nuestra tierra; y lo iba a hacer desde un punto de vista crítico cinematográfico y cultural, pero la situación me lleva a dar un vuelco a mi idea inicial para meterme en política, o mejor aún, para meterme con la política ondeando la bandera del cine y la cultura.

Antes de buscarme enemigos, diré que acerté en mis quinielas con eso de que ‘Blancanieves’ sería la triunfadora de la noche; no acerté con el director, pues Juan Antonio Bayona se me coló y me emocionó con su discurso en defensa de todo tipo de producciones –grandes, medianas y pequeñas- sin que aparezca entre nosotros esa crítica tan española en contra de lo caro y comercial; y acerté en el resto de los grandes premios, excepto en el de los actores de reparto, donde falle con Mr. McGregor, pues fue a manos de Julián Villagrán, y en el caso de la actriz de reparto, que aunque lo acerté sobre el papel, donde claramente ponía Chus Lampreave, al final vi como era Candela Peña la que recogía la estatuilla…

El señor Wert, junto a González Macho.

Pero hecha la breve crónica, vámonos al tema de discusión de la semana, porque me ha parecido sorprendente la reacción de políticos y periodistas afines soltando demagogias baratas a diestro y siniestro después de una previsible gala reivindicativa de cine, como suele ser habitual en España, en Francia, en Reino Unido, en Hollywood y en todos los países donde la cultura aún no ha sido prohibida por los talibanes. ¿Pensaba el señor Wert que le darían un besito en la mano después de cambiar la Ley Sinde simplemente añadiendo a ella su nombre, o dinamitando un sector en crisis subiendo el IVA al 21%? Parece ser que no sentaron bien entre las clases dirigentes nefastas y corruptas de nuestro país unas críticas con las que está de acuerdo más del 90 por ciento de la población y que no estuvieron bien, ya que las dijeron “los de la ceja”, porque son ricos, porque les dan subvenciones o porque no pagan impuestos…

González Macho, durante su intervención.

Traduzcamos demagogia tras demagogia, y para ello, que mejor que comenzar con el discurso del presidente de la Academia, el productor Enrique González Macho, muy correcto a la par que crítico. Macho hizo autocrítica dentro del sector, supo amoldar la situación de la industria del cine española a la situación actual de crisis, y dejó claro que el cine no es patrimonio de las ideas políticas, sino de la gente, porque es un medio de entretenimiento y cultura al servicio de todos. Esa última puntualización viene al hilo de cómo todos los periodistas de las tan de moda tertulias de los insostenibles canales radicales de la TDT atacaban a cómo se critica en estas galas a los gobiernos conservadores y no a los socialistas, teniendo en cuenta que eso no es cierto (ya vimos el ataque en contra de la Ley Sinde) y teniendo en cuenta que hoy por hoy el Gobierno actual es criticable en prácticamente el cien por cien de sus actuaciones, que ni siquiera se acercan ni de lejos a ni uno sólo de los puntos del programa electoral con el que se alzaron al poder, o dicho de otro modo, con el que engañaron al electorado.

El segundo punto que señalamos es eso que han venido diciendo de que no pueden criticar porque son ricos. Bien, es curioso que los grandes defensores de los ricos no acepten su opinión por ser crítica. Debe ser que creen que los ricos deben apoyarlos de forma continua por los permanentes beneficios fiscales que les otorgan en este país frente al ciudadano medio, y no entienden cómo pueden ponerse en contra de tan “buenas iniciativas” en contra de la gente. Decir que por ser rico no se puede criticar esto, es como decir que yo no puedo criticar la dictadura en China porque tengo una camiseta Made in China, o que no puedo criticar que Buitoni mienta en sus etiquetas porque ayer me comí un rico plato de pasta con tomate.

A esto sumamos el omnipresente discurso sobre el anuncio de venta de hipotecas de Maribel Verdú y su famoso y carísimo traje lucido en la gala. En primer lugar, si fueran culpables todos los que han hecho anuncios de bancos, cajas e hipotecas (actores, deportistas,…) íbamos a dejar sin recursos a Jorge Javier Vázquez, eso sí, no parece que sea muy lógico teniendo en cuenta que no fueron ellos ni los que engañaron, ni los que hoy mandan a la policía a desahuciar casas, sino los banqueros y, qué casualidad, los políticos que las dirigen. En cuanto al trajecito, ¿a estas alturas nadie sabe que las grandes marcas donan sólo para la gala los trajes para que las estrellas los luzcan y hacerse publicidad? Seguid buscando excusas que nos creamos…

Y a todo esto que aparece el señor Montoro, ese estadista indiscutible de insultante parecido a Gollum, para decirnos que en España no necesitamos Depardieus, porque ya los tenemos, y es que hay actores y actrices que no pagan impuestos en España. ¿Javier Barden, Penélope Cruz, Antonio Banderas? Señoras y señores, os contaré un secreto, yo viví y trabajé en Reino Unido y no os lo vais a creer, pero pagaba mis impuestos en Reino Unido y no en España… Esta afirmación o demuestra alta incapacidad y desinformación o, lo que parece más seguro, es una forma de intentar engañar pensando que somos gilipollas, a la altura de esa teoría de Floriano en la que intenta convencer a un país de seis millones de parados de que con un despido improcedente tienes que indemnizar y volver a contratar…

Nos fuimos al IVA y nos saltamos el punto estrella, sí, el de las subvenciones, esa recurrente falacia. Y es que los monstruos de Mordor que trabajan en el cine cobran subvenciones del Estado, algo que no pasa en ningún otro sector en este país. ¿Acaso alguien cobra subvenciones en este país? Qué vergüenza que se las den a los vagos del cine… Quizás este tema sea el más demagógico de los que aquí se plantean, no sólo porque vivamos en un país en el que está subvencionado hasta ir al váter a cagar, sino también por esa manía de llamar a la gente que trabaja en este gremio del cine vagos o juerguistas (por no decir eso de maleantes, de tiempos pasados), sin conocer un ápice de cómo se trabaja allí, de las dificultades de las preproducciones, de la dureza y las horas que se echan en los rodajes, o del intenso trabajo que acarrea la postproducción. Todo ello conformando un proceso en el que se trabaja con mucho material (caro) y en el que trabaja mucha gente –no sólo los que suben a recoger la estatuilla-, gente que trabaja muy duro y que tiene que cobrar un sueldo para poder comer. Y os contaré otro secreto, todo eso vale dinero, y por eso las películas valen lo que dicen que valen…

Dice el típico ¿periodista? afín tertuliano de estos tiempos, que corren que ni siquiera ha olido qué es esto de la crisis, que por qué no dejan las subvenciones y se las dan a Educación y Sanidad, tanto que dicen, que vaya demagogia… ¿Y por qué no se las quitan a esas empresas tan productivas que son los partidos políticos a los que defienden? ¿Y por qué no se queja de las subvenciones millonarias establecidas en contratos publicitarios que se dan a las televisiones con las que este impresentable tertuliano se mete al bolsillo un sueldo de becario por sesión? Con perdón, pero habló de putas la tacones.

Todo esto me lleva a esa comparación entre políticos y gente del cine –o gente de la cultura- en una balanza en la que todo me queda muy claro. No creo que la ‘Marca España’ sea la demagogia, la corrupción, los sobres de Bárcenas, las fiestas de Mato, las escuchas secretas o las bromas del duque En…Palma…do, entre otras tantas porquerías de vertedero. Para mí lo que sí es ‘Marca España’ es ver cómo Almodóvar recibe un Óscar en castellano y se lo dedica a su tierra manchega, cómo han hecho lo propio otros como Bardem o Penélope y hoy triunfan en Hollywood; cómo lo hicieron en su momento Garci o Trueba; cómo Antonio Banderas, que también triunfa por Norteamérica, se ha convertido esta misma semana en embajador de la marca; cómo se reconoce a nuestro cine a nivel mundial (aunque aquí se cumpla eso de que nunca serás profeta en tu tierra); cómo Juan Antonio Bayona va a hacer próximamente una superproducción en Estados Unidos o cómo ya trabajo Rodrigo Cortés con Robert de Niro y Sigurney Weaver; cómo ‘Chico y Rita’ triunfa fuera de nuestras fronteras; cómo Alberto Iglesias está permanentemente presente en los Oscar y otros premios internacionales por su música; o cómo Paco Delgado se ha internalizado con sus trabajos en ‘Blancanieves’ y ‘Los Miserables’ y le veremos en la próxima gala de los Oscar el 24 de febrero.

Antonio Banderas, en el momento de ser escogido como símbolo de la ‘Marca España’.

El cine, señoras y señores, sí es ‘Marca España’, porque es parte de nuestra cultura y nuestra identidad, porque nuestras películas pasarán a la posteridad como algo bueno, digno de recordar. Que aprendan de ello sus señorías, porque la cultura, y el cine en el último siglo, han sido parte del desarrollo de las sociedades y de los avances ideológicos, éticos y estéticos, que hoy ellos aborrecen e intentan eliminar y silenciar para tapar sus mentiras y sus trapos sucios.

¿Pero qué coño es el indie?

stoneroses

Ser de una ciudad pequeña a veces te obliga a responder a preguntas que en otros sitios se dan por sabidas. Aunque ésta es complicada, y difícil de delimitar, por muchas discusiones que uno haya tenido sobre el tema. Más aún cuando hoy en día ha adquirido no sólo connotaciones musicales, sino también estéticas, vitales y casi sociológicas.

Llevo siendo un consumidor compulsivo de música desde los catorce años. He pasado por Elvis, el rock calimochero en español y el punk-rock, pero desde hace casi una década supongo que mi música favorita es la que aparece en las revistas teóricamente especializadas en música indie o suena en los programas matinales de Radio 3. Aunque no necesariamente…Luzco gafas de pasta y largas patillas. Me gusta llevar zapatillas Adidas, polos Fred Perry, cardigans, camisetas de grupos…Pequeñas boutades estéticas que (creo) no me alejan de la naturalidad de la que carecen muchos fans de la música indie. En definitiva,  se podrían hacer tantas matizaciones en este tema que uno no sabe ni por dónde empezar. Vayamos a ello.

Creo que, en primer lugar, es bueno distinguir entre la música indie como la de aquellos grupos que graban en sellos independientes, y la música indie como (mal catalogado) género musical. Desde los comienzos del rock’n’roll ha habido sellos musicales que han trabajado de manera independiente, alejados de las “majors” o grandes corporaciones que dominaban la industria. Muchos de ellos fueron clave, de hecho, en el desarrollo de la música popular y de determinados géneros y subgéneros, como pasó con Sun Records (descubridores de Elvis) con el rock’n’roll, Stax con el soul, Rough Trade con el post-punk, Sub Pop con el grunge o Creation con el shoegaze.

Como “género” musical, está claro que se trata de algo muy amplio. Ya de entrada me parece un error llamarlo género, y creo que esto ha sido responsabilidad de ciertos medios de comunicación y de parte de la industria, que especialmente en España han pegado un inquisidor hachazo entre lo mainstream o comercial y lo indie. Sin embargo, en el Reino Unido parece estar bastante claro lo que es el indie como género y se utiliza con naturalidad. Cuando viví allí, en la gris Coventry, solíamos ir los sábados a una “discoteca indie” llamada The Scholars. Allí sonaba, básicamente, pop-rock desde una perspectiva british: Suede, The Smiths, Kasabian, The Stone Roses, Pulp, The Arctic Monkeys o incluso grupos que no encajarían en nuestra anterior definición, como son Oasis o The Killers. Precisamente, la cuestión de si a grupos tan populares como Radiohead, Wilco, Arcade Fire o los propios Oasis, que vendieron cinco millones de copias de su segundo disco sólo en Reino Unido, se les puede llamar indies es una de las que provoca mayor controversia. Probablemente en España a Oasis no los consideraríamos indies, pero sí a Radiohead, y aquí entra otra definición de indie: como una forma de crear, de trabajar de manera independiente, sin una obligada vocación mayoritaria (sin ser un gran fan de ese disco, “Kid A” quizá sea uno de los álbumes más anti comerciales de la historia). Por supuesto, esta acepción sería extensible a otras artes, como el cine.

Así que ya tenemos tres definiciones: grupos que graban para sellos independientes, género musical (más o menos fagocitado por la prensa) y artistas que hacen su trabajo de manera “independiente” y “sin vocación mayoritaria” (y esto siempre con un millón de comillas). Me voy a centrar sobre todo en las dos primeras. Para hablar de sellos indies vamos a irnos de nuevo a Inglaterra, a principios de los 80. Había entonces una fecunda escena musical, fancinera,  de grupos que practicaban el háztelo tú mismo, y con dos sellos cruciales como fueron Rough Trade y, posteriormente, Creation. Esta escena fue documentada en el ya famoso recopilatorio C86 de la New Musical Express, que incluía a bandas como The Pastels, The Wedding Present, Primal Scream…En los 80 reinó el jangle guitar pop de bandas como The Smiths y The Stone Roses, además del pop ruidoso de The Jesus and Mary Chain  o My Bloody Valentine.

Primera conclusión: uno no puede ser fan de la música indie, signifique lo que cojones signifique, si no le gusta esto:

En Estados Unidos, el término indie fue acuñado para describir la música producida por pequeños sellos discográficos y que fue preconcebida más o menos en las radios universitarias con grupos como los incipientes R.E.M. (que se irían orientando hacia un rock más adulto con el paso de los años). Después, fue asociado con el rock abrasivo y distorsionado de los Pixies, Hüsker Du o Dinosaur Jr, y con el noise de los Sonic Youth.

A comienzos de los 90, empezaron a aparecer en España diversos grupos claramente influidos por bandas como las que acabo de nombrar. Australian Blonde, El Inquilino Comunista o Penélope Trip fueron algunos de ellos. Unos grupos que cantaban en inglés y no mostraban ya ningún apego estético o sentimental con la movida. El indie estaba aún en pañales, era algo muy pequeño y, consecuentemente, cerrado, quizá elitista. Sin embargo, un grupo de noise-pop de Granada llamado Los Planetas empezaba a grabar, y después de ellos muchos otros grupos de toda la geografía española. El hecho de que los grupos fueran tan diversos (¿qué tenían en común Lagartija Nick con La Buena Vida, Nosoträsh o los posteriores Los Fresones Rebeldes?) hacía más apropiado, como supongo que sucede ahora, hablar de una escena o incluso “territorio indie”, como suele decir el gran Julio Ruiz. Aunque algunos de estos grupos grabaron con multinacional casi desde el principio, hubo numerosos sellos de inconfundible aroma indie, como Elefant, Siesta o Subterfuge. Precisamente los últimos sacarían el segundo álbum del grupo Dover, “Devil came to me” (1997), que con la brutalidad de 800.000 discos vendidos supuso el primer gran éxito de un grupo independiente (por sello y por pertenecer a ese llamado “territorio indie”) en nuestro país. Los madrileños acabaron yendo a lo suyo, lo cual es muy loable, aunque no lo es tanto el ridículo en el que han caído con sus últimas referencias discográficas.

Este documental, a pesar de mostrar sólo la punta del iceberg, nos puede dar una idea de lo que pasó aquellos años en España hasta nuestros días:

Sin embargo, lo que antes tenía un radio de alcance más limitado, ahora se ha expandido. Si antes éramos cuatro gatos, ahora hay más festivales, conciertos, blogs musicales y aspirantes a DJ que nunca. Internet mató a la estrella de la radio, y (ahora también) junto a la jodida crisis a los sellos discográficos, a las publicaciones, a la “industria”, si es que alguna vez la hubo. Pero las redes también ayudaron a que se “democratizara” todo esto, a que mi hermana sepa quiénes son Lori Meyers y a que escuches a chavales flipando con Love of Lesbian. Pero como indie de vieja escuela, y aunque me sigo emocionando con La Habitación Roja como el primer día, las adoraciones colectivas a Santi Balmes o los gorgoritos de Russian Red me pillan un poco de vuelta. Me quedo con los Teenage Fanclub. Y es que, si antes indie era sinónimo de fresco y original (recuerdo por ejemplo a Pavement o a los deliciosos El Niño Gusano), ahora se ha convertido en una especie de marca, en una palabra sobada hasta el punto de vaciarla de significado, básicamente por culpa tanto de ciertos intereses empresariales como de esa cómoda tendencia a la simplificación.

Así, muchos dicen que la música que antes nos hacía sentir diferentes ahora es una “moda”. Y, mirando cómo viste nuestra juventud universitaria, lo asumimos con reservas. Festivales como el Arenal Sound meten a 150.000 personas cada año. Incluso las publicaciones de referencia (Rockdelux y, en menor medida, Mondo Sonoro) llevan tiempo sobreviviendo gracias a su lector fiel e incorruptible, a una ortodoxia lejana al indie imberbe e influenciable que va al Independance los fines de semana.

En cualquier caso, yo abogo por la naturalidad. Por eso, estoy a favor de meter el dedo en el ojo cual Mourinho de todos aquellos que llevan gafas de pasta sólo porque molan, ofendiéndonos a los que somos miopes desde nuestra tierna infancia. Y, aparte de las pequeñas preferencias estéticas que mencionaba, de las chicas con flequillo y los vestidos de estampados 60’s, “we’re in it for the music”. ¿Cómo distinguirnos, por tanto, de los modernos o hipsters, que serían algo así como unos modernos con esforzado aspecto de indigente y Mac bajo el brazo? Para terminar, he aquí algunos de sus rasgos:

– Obsesión enfermiza por lo anglosajón o lo supuestamente “moderno”, que les lleva a venerar hasta el mayor coñazo perpetrado por Lars Von Trier

– Profundo desprecio por lo de aquí, que les lleva al abuso de las expresiones “casposo” y “España profunda”

– Hablar raro, con expresiones como “es bien”, o poniendo tildes innecesarias

– Ningún moderno sin blog o instagram aunque, efectivamente, no sepa ni escribir ni hacer fotos

– Estar en un garito y bailar una canción como loco tampoco está bien visto por los modernos: hay que mantener el cool y la pose (manos en los bolsillos, cuerpo ligeramente ladeado…)

En defensa de la Educación Pública

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El salón de juntas del IES Isabel de Castilla de Ávila acogió ayer una interesante conferencia a cargo del profesor de secundaria e histórico sindicalista de CCOO Agustín Moreno, en la segunda cita con los “Encuentros por una Ciudadanía Crítica”, una iniciativa popular en la que se invita a todo el que quiera a organizar este tipo de eventos críticos con la gestión política de nuestro país que han surgido en este contexto de crisis y descrédito democrático con el objetivo de buscar soluciones “desde abajo” y promover la rebelión pacífica contra ella y a favor de una auténtica sociedad democrática, social y justa con las personas, que son precisamente los dueños de la soberanía nacional.

Agustín Moreno ofreció esta conferencia desde su perspectiva personal de profesor de secundaria, como impulsor u participante activo de la conocida ‘Marea Verde’ en defensa de la educación pública en España y como coautor del libro “Qué hacemos con la educación” de la editorial Akal, que también aprovechó para presentar ante los abulenses. En ella, Moreno trató de dar su versión -la misma que se defiende en las multitudinarias manifestaciones de profesores vestidos con camisetas verdes- de cuáles son sus puntos en contra de la situación actual y de la Ley Wert, y cuáles son los posicionamientos que deben tomar los afectados para evitar su puesta en marcha y el “fin de la escuela pública”.

Moreno comenzó su conferencia haciendo un claro alegato por la defensa de la Educación frente a “los recortes y las contrarreformas”, que suponen una enorme erosión y habla de tres problemas básicos contra los que hay que enfrentarse: “la segregación, la confesionalidad y el sector privado sostenido por los fondos públicos”. Según explicó el actual proyecto del Gobierno del Partido Popular busca “un desmantelamiento y un deterioro del sistema para facilitar su privatización”, y esto lo hacen por dos razones básicas, “por ideología y por negocio”. Señala, concluyendo su introducción al tema que los políticos actuales nos ven “como si hubieramos estudiado por encima de nuestras posibilidades”.

El deterioro desl sistema público, explica, supone “empujar a los jóvenes a la emigración” como si algo bueno se tratara tanto para ellos como para el país, y están creando con esto un descrédito del sistema y de los profesionales con el que pretenden buscar un acabar con él en busca de un nicho de negocio en el que entren a gestionar sus empresas. Esto lo explica diciendo que “para privatizar la Educación primero hay que deteriorarla, y ahí está el papel de los recortes”.

Este deterioro se fundamentaría en varias cuestiones como son el aumento de los ratios, el aumento de la jornada laboral, el empeoramiento de las jornadas laborales, la supresión de becas y el desmido masivo de docentes. Y todo se reúne y se asienta en la conocida Ley Wert, un anteproyecto de ley que “no tiene rigor ni base previa, con propuestas que no han sido previamente analizadas y que no se ha negociado con nadie” (sindicatos de profesores, estudiantes ni padres). Tres de sus defectos serían los tres a los que se hacían referencia al proncipio: segregación, confesionalidad y aprovechamemiento de dinero público por parte del sector educacativo privado.

En cuanto al primero de los puntos, Moreno tacha la ley de tener un “claro carácter segregador”, es decir que se trata de “segregar a los estudiantes por su clase social o por su sexo”, algo completamente “contraproducente y contrario a los mejores sistemas de educación del mundo, como es el caso del de Finlandia”. Se produce una enorme desigualdad de oportunidades que quedan plasmadas por las reválidas (pruebas externas) y las pruebas propias de acceso a las universidades, un enorme gasto de dinero para los estudiantes a cambio de una oportunidad de negocio enorme para políticos y empresarios.

En cuanto al tema de la confesionalidad, atacó al Gobierno por “darle más valor a los dogmas que a los valores democráticos”. Mientras que en lo referido al sector privado sostenido por dinero público, recordó que “la escuela debe tener una función compensatoria, es decir, que puedan acudir a ella todos en las mismas condiciones”. Incluye, aquí, como en el primero y el segundo de los puntos el tema de separar a niños y niñas (un claro método de segregación), un “disparate tras el cual se encuentran grupos religiosos reaccionarios”. Añadió aquí el tema de la contratación en la función pública sin pasar por una oposición, con “puestos a dedo, por ejemplo en el extranjero con la excusa del bilingüismo, o en otros casos”, lo que supone el “despido de un enorme número de interinos”.

Su intervención, previa a una rueda de preguntas y reflexiones sobre los temas tratados entre los presentes (fundamentalmente profesores y padres), terminó con sus propuestas de qué deben hacer todos los agentes implicados, os más bien afectados, que resumió en cuatro puntos:

  • Obligación de defender una escuela de todos y para todos, pública, laica, igualitaria y plural.
  • Búsqueda de una escuela que reconozca el derecho a una educación para el desarrollo y no para el mercado. Defensa por el derecho a que pueda aprender todo el mundo.
  • Apuesta por una escuela de calidad, lo que es trabajo de toda la comunicad educativa. Un trabajo de todos, profesores y padres, que han estrechado lazos gracias a las protestas de la ‘Marea Verde’. La clave es implicarse y fomentar la participación.
  • Y, finalmente, más inversión, porque la escuela no puede estar sola. Se necesita un nuevo modelo de sociedad y educativo: “Lo que invertimos en la escuela lo ahorraremos en otros servicios sociales en el futuro”. Para Moreno, “la inversión en Educación Pública debería ser algo sagrado”. Se debe cambiar la sociedad y crear un nuevo modelo de escuela y las alternativas deben surgir y elaborarse desde abajo, por aquellos que saben cómo hacerlo.

El autor y su obra

Agustín Moreno, nacido en 1951, fue procesado hasta en tres ocasiones durante el franquismo por su militancia sindical, fue secretario confederal de Acción Sindical durante 20 años, desde la llegada de la democracia en 1976 y hasta 1996, año en el que pasó a formar parte del llamado Sector Crítico de CCOO, un grupo minoritario que supone aproximadamente el 23% de los afiliados, que abogan por una vuelta a los postulados sindicales sociopolíticos y de clase, más nítidamente vinculados a los partidos de izquierda, especialmente al Partido Comunista de España, frente a la política actual del sindicato, que consideran excesivamente propensa al diálogo social, además de duramente represiva contra sus miembros. Moreno fue vocal de la Comisión Ejecutiva Confederal hasta el año 2008 y ha disputado en varias ocasiones la secretaría general. Licenciado en Historia y Maestro Industrial, en la actualidad ejerce como profesor de secundaria en la especialidad de Ciencias Sociales en un instituto del barrio madrileño de Vallecas, y no tiene responsabilidades dentro de CCOO siendo un militante de base, además de ser muy activo en las movilizaciones de la ‘Marea Verde’, como ya hemos hecho referencia.

En cuanto a su libro, referido al tema de la educación pública y los recortes, “Qué hacemos con la educación”, escrito junto a Enrique J. Díez, José Luis Pazos y Miguel Recio, se buscan respuestas a preguntas a las que se hacían referencia durante la intervención en el IES Isabel de Castilla, como son ¿qué educación queremos? ó ¿qué sociedad queremos? Pero no se quedan sólo ahí, sino que, en estos tiempos de recortes y contrarreforma, se preguntan ¿qué futuro nos depara el mayor ataque a la educación en democracia? ¿qué sociedad quieren construir quienes apuestan por la privatización, la segregación y el desmatelamiento de la pública? Para estos autores, frente a una escuela basada en la exclusión, la desigualdad, el elitismo disfrazado de excelencia y el sometimiento al mercado, ni nos podemos resignar ni nos tenemos que conformar con salvar los muebles, y apuestan por que educar sea mucho más que estudiar para superar exámenes, sino que sea educar para saber, para pensar, para ser libres; educar para la convivencia y para construir una democracia mejor. Y para conseguirlo ¿qué hacemos?

Aquí tenéis un vídeo en el que podéis revivir la conferencia completa, realizado por Bruno Coca Arenas: