El cine sí es “Marca España”

Quería hablar de los Premios Goya, de cine en estado puro en ese punto culminante en el que se reconocen los grandes méritos de las producciones de nuestra tierra; y lo iba a hacer desde un punto de vista crítico cinematográfico y cultural, pero la situación me lleva a dar un vuelco a mi idea inicial para meterme en política, o mejor aún, para meterme con la política ondeando la bandera del cine y la cultura.

Antes de buscarme enemigos, diré que acerté en mis quinielas con eso de que ‘Blancanieves’ sería la triunfadora de la noche; no acerté con el director, pues Juan Antonio Bayona se me coló y me emocionó con su discurso en defensa de todo tipo de producciones –grandes, medianas y pequeñas- sin que aparezca entre nosotros esa crítica tan española en contra de lo caro y comercial; y acerté en el resto de los grandes premios, excepto en el de los actores de reparto, donde falle con Mr. McGregor, pues fue a manos de Julián Villagrán, y en el caso de la actriz de reparto, que aunque lo acerté sobre el papel, donde claramente ponía Chus Lampreave, al final vi como era Candela Peña la que recogía la estatuilla…

El señor Wert, junto a González Macho.

Pero hecha la breve crónica, vámonos al tema de discusión de la semana, porque me ha parecido sorprendente la reacción de políticos y periodistas afines soltando demagogias baratas a diestro y siniestro después de una previsible gala reivindicativa de cine, como suele ser habitual en España, en Francia, en Reino Unido, en Hollywood y en todos los países donde la cultura aún no ha sido prohibida por los talibanes. ¿Pensaba el señor Wert que le darían un besito en la mano después de cambiar la Ley Sinde simplemente añadiendo a ella su nombre, o dinamitando un sector en crisis subiendo el IVA al 21%? Parece ser que no sentaron bien entre las clases dirigentes nefastas y corruptas de nuestro país unas críticas con las que está de acuerdo más del 90 por ciento de la población y que no estuvieron bien, ya que las dijeron “los de la ceja”, porque son ricos, porque les dan subvenciones o porque no pagan impuestos…

González Macho, durante su intervención.

Traduzcamos demagogia tras demagogia, y para ello, que mejor que comenzar con el discurso del presidente de la Academia, el productor Enrique González Macho, muy correcto a la par que crítico. Macho hizo autocrítica dentro del sector, supo amoldar la situación de la industria del cine española a la situación actual de crisis, y dejó claro que el cine no es patrimonio de las ideas políticas, sino de la gente, porque es un medio de entretenimiento y cultura al servicio de todos. Esa última puntualización viene al hilo de cómo todos los periodistas de las tan de moda tertulias de los insostenibles canales radicales de la TDT atacaban a cómo se critica en estas galas a los gobiernos conservadores y no a los socialistas, teniendo en cuenta que eso no es cierto (ya vimos el ataque en contra de la Ley Sinde) y teniendo en cuenta que hoy por hoy el Gobierno actual es criticable en prácticamente el cien por cien de sus actuaciones, que ni siquiera se acercan ni de lejos a ni uno sólo de los puntos del programa electoral con el que se alzaron al poder, o dicho de otro modo, con el que engañaron al electorado.

El segundo punto que señalamos es eso que han venido diciendo de que no pueden criticar porque son ricos. Bien, es curioso que los grandes defensores de los ricos no acepten su opinión por ser crítica. Debe ser que creen que los ricos deben apoyarlos de forma continua por los permanentes beneficios fiscales que les otorgan en este país frente al ciudadano medio, y no entienden cómo pueden ponerse en contra de tan “buenas iniciativas” en contra de la gente. Decir que por ser rico no se puede criticar esto, es como decir que yo no puedo criticar la dictadura en China porque tengo una camiseta Made in China, o que no puedo criticar que Buitoni mienta en sus etiquetas porque ayer me comí un rico plato de pasta con tomate.

A esto sumamos el omnipresente discurso sobre el anuncio de venta de hipotecas de Maribel Verdú y su famoso y carísimo traje lucido en la gala. En primer lugar, si fueran culpables todos los que han hecho anuncios de bancos, cajas e hipotecas (actores, deportistas,…) íbamos a dejar sin recursos a Jorge Javier Vázquez, eso sí, no parece que sea muy lógico teniendo en cuenta que no fueron ellos ni los que engañaron, ni los que hoy mandan a la policía a desahuciar casas, sino los banqueros y, qué casualidad, los políticos que las dirigen. En cuanto al trajecito, ¿a estas alturas nadie sabe que las grandes marcas donan sólo para la gala los trajes para que las estrellas los luzcan y hacerse publicidad? Seguid buscando excusas que nos creamos…

Y a todo esto que aparece el señor Montoro, ese estadista indiscutible de insultante parecido a Gollum, para decirnos que en España no necesitamos Depardieus, porque ya los tenemos, y es que hay actores y actrices que no pagan impuestos en España. ¿Javier Barden, Penélope Cruz, Antonio Banderas? Señoras y señores, os contaré un secreto, yo viví y trabajé en Reino Unido y no os lo vais a creer, pero pagaba mis impuestos en Reino Unido y no en España… Esta afirmación o demuestra alta incapacidad y desinformación o, lo que parece más seguro, es una forma de intentar engañar pensando que somos gilipollas, a la altura de esa teoría de Floriano en la que intenta convencer a un país de seis millones de parados de que con un despido improcedente tienes que indemnizar y volver a contratar…

Nos fuimos al IVA y nos saltamos el punto estrella, sí, el de las subvenciones, esa recurrente falacia. Y es que los monstruos de Mordor que trabajan en el cine cobran subvenciones del Estado, algo que no pasa en ningún otro sector en este país. ¿Acaso alguien cobra subvenciones en este país? Qué vergüenza que se las den a los vagos del cine… Quizás este tema sea el más demagógico de los que aquí se plantean, no sólo porque vivamos en un país en el que está subvencionado hasta ir al váter a cagar, sino también por esa manía de llamar a la gente que trabaja en este gremio del cine vagos o juerguistas (por no decir eso de maleantes, de tiempos pasados), sin conocer un ápice de cómo se trabaja allí, de las dificultades de las preproducciones, de la dureza y las horas que se echan en los rodajes, o del intenso trabajo que acarrea la postproducción. Todo ello conformando un proceso en el que se trabaja con mucho material (caro) y en el que trabaja mucha gente –no sólo los que suben a recoger la estatuilla-, gente que trabaja muy duro y que tiene que cobrar un sueldo para poder comer. Y os contaré otro secreto, todo eso vale dinero, y por eso las películas valen lo que dicen que valen…

Dice el típico ¿periodista? afín tertuliano de estos tiempos, que corren que ni siquiera ha olido qué es esto de la crisis, que por qué no dejan las subvenciones y se las dan a Educación y Sanidad, tanto que dicen, que vaya demagogia… ¿Y por qué no se las quitan a esas empresas tan productivas que son los partidos políticos a los que defienden? ¿Y por qué no se queja de las subvenciones millonarias establecidas en contratos publicitarios que se dan a las televisiones con las que este impresentable tertuliano se mete al bolsillo un sueldo de becario por sesión? Con perdón, pero habló de putas la tacones.

Todo esto me lleva a esa comparación entre políticos y gente del cine –o gente de la cultura- en una balanza en la que todo me queda muy claro. No creo que la ‘Marca España’ sea la demagogia, la corrupción, los sobres de Bárcenas, las fiestas de Mato, las escuchas secretas o las bromas del duque En…Palma…do, entre otras tantas porquerías de vertedero. Para mí lo que sí es ‘Marca España’ es ver cómo Almodóvar recibe un Óscar en castellano y se lo dedica a su tierra manchega, cómo han hecho lo propio otros como Bardem o Penélope y hoy triunfan en Hollywood; cómo lo hicieron en su momento Garci o Trueba; cómo Antonio Banderas, que también triunfa por Norteamérica, se ha convertido esta misma semana en embajador de la marca; cómo se reconoce a nuestro cine a nivel mundial (aunque aquí se cumpla eso de que nunca serás profeta en tu tierra); cómo Juan Antonio Bayona va a hacer próximamente una superproducción en Estados Unidos o cómo ya trabajo Rodrigo Cortés con Robert de Niro y Sigurney Weaver; cómo ‘Chico y Rita’ triunfa fuera de nuestras fronteras; cómo Alberto Iglesias está permanentemente presente en los Oscar y otros premios internacionales por su música; o cómo Paco Delgado se ha internalizado con sus trabajos en ‘Blancanieves’ y ‘Los Miserables’ y le veremos en la próxima gala de los Oscar el 24 de febrero.

Antonio Banderas, en el momento de ser escogido como símbolo de la ‘Marca España’.

El cine, señoras y señores, sí es ‘Marca España’, porque es parte de nuestra cultura y nuestra identidad, porque nuestras películas pasarán a la posteridad como algo bueno, digno de recordar. Que aprendan de ello sus señorías, porque la cultura, y el cine en el último siglo, han sido parte del desarrollo de las sociedades y de los avances ideológicos, éticos y estéticos, que hoy ellos aborrecen e intentan eliminar y silenciar para tapar sus mentiras y sus trapos sucios.

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